¿Por qué no baja la gasolina en México aunque el dólar baje?
El papel del IEPS, la reforma energética y el llamado “precio político” de los combustibles
En los últimos meses el tipo de cambio peso–dólar ha mostrado una tendencia favorable para México. Bajo una lógica económica simple, si el peso se fortalece frente al dólar, el costo de los combustibles importados debería disminuir. Sin embargo, en la práctica el precio de la gasolina en México no siempre refleja inmediatamente este comportamiento.
Para entender este fenómeno es necesario analizar tres elementos: el mercado internacional de combustibles, el sistema fiscal mexicano y las reformas energéticas implementadas en la última década.
La composición del precio de la gasolina
En México el precio final de un litro de gasolina se integra principalmente por cinco componentes:
Precio internacional del combustible
Tipo de cambio peso–dólar
Costos logísticos de transporte y almacenamiento
Margen comercial de la estación de servicio
Impuestos (IEPS e IVA)
Diversos análisis económicos estiman que entre el 40% y 45% del precio final de la gasolina corresponde a impuestos, principalmente el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA).
El cambio estructural: Reforma Energética y Reforma Hacendaria
El modelo actual se originó a partir de dos reformas estructurales impulsadas durante el gobierno de Enrique Peña Nieto
Reforma Energética 2013
Esta reforma modificó los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, permitiendo:
apertura del mercado de combustibles
participación privada en la cadena de suministro
liberalización gradual de precios.
Antes de esta reforma el precio de la gasolina era controlado directamente por el Estado.
Reforma Hacendaria 2014
Con esta reforma se estableció el esquema actual del IEPS a combustibles, previsto en el artículo 2, fracción I, inciso D de la Ley del IEPS, el cual fija cuotas específicas por litro de combustible.
Este impuesto se convirtió en un instrumento clave para la política fiscal energética.
El IEPS como amortiguador del precio
A diferencia de otros impuestos, el IEPS a combustibles puede modificarse mediante estímulos fiscales semanales publicados por la Secretaría de Hacienda en el Diario Oficial de la Federación, con fundamento en el artículo 39 del Código Fiscal de la Federación.
Esto permite que el gobierno:
reduzca el impuesto cuando el precio internacional sube
lo restablezca cuando el precio baja.
En términos económicos, este mecanismo funciona como un amortiguador fiscal contracíclico.
El concepto de “precio político”
Debido a este mecanismo, el precio de la gasolina en México no responde completamente al mercado internacional. El Estado puede suavizar las variaciones mediante ajustes fiscales.
Este modelo ha permitido evitar incrementos abruptos que podrían impactar directamente en la inflación y en los costos de transporte.
El dilema energético: mercado vs soberanía
El debate político actual gira alrededor de dos visiones:
Modelo de mercado abierto
mayor competencia
mayor inversión privada
menor presión fiscal.
Modelo de soberanía energética
mayor control estatal
fortalecimiento de empresas públicas como
Petróleos Mexicanosmenor dependencia del exterior.
El precio de la gasolina en México no depende exclusivamente del mercado internacional. El diseño fiscal del IEPS permite al gobierno modular el impacto de factores externos como el precio del petróleo o el tipo de cambio.
Este mecanismo explica por qué, incluso cuando el peso se fortalece frente al dólar, el precio de la gasolina no necesariamente disminuye en la misma proporción.